Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada

miércoles, 17 de abril de 2013

El tractor come...galletas




Será que me hice mayor. Será  que  en algunas ocasiones siento que no encajo en un mundo cambiante. Será que mi madre, con toda su buena voluntad,  nos educó prudentes en exceso y..... "la cagó".
Es como que los principios, la buena educación y el respeto que me enseñaron mis mayores,  a  veces me ponen  en desventaja y me  hace sentir una completa estúpida, ante las reacciones de según que gente, por suerte poca.
Gracias a Peter Pan en mi entorno las personas tienen otro comportamiento. Quizás por eso la situación me ha chocado tanto y sigo dándole vueltas al asunto, que cuanto mas lo pienso mas me desagrada.
Cuando  me  encuentro en determinadas situaciones con personas "con mucho morro y totalmente falta de educación y tacto",  me siento como arroyada por un tractor. Me quedo patidifusa observando el panorama y  con ganas de salir corriendo, impotente.
Si,  esa es la frase "hoy me sentí mentalmente arroyada por un tractor" y en esa prudencia heredada me quedé con cara de bendita contemplando acciones que me desagradaron profundamente.
Sentí una mezcla de impotencia por no intentar parar al tractor porque tampoco debía, no era algo que me correspondiera a mi, no  en estos momentos, pero me hubiera gustado verlo parar por alguien que si podía y no lo hizo.
Empiezo a recordar a mi abuela, cuando se quejaba y  decía que en sus tiempos se respetaba mas a los mayores,  pareciera que yo hiciera un alegato de eso mismo en estos momentos.
Pero no,  concluyo que ese  no  es el punto.  El problema es que hay gente que se toma libertades que no le corresponden  y otros que no son capaces  de pararles los pies y ponerles en su lugar,  al menos por respeto a quien este tipo de comportamientos pudiera molestarle.
Quizás lo que me disgusta es que quien debía que pintar una línea roja  en  el suelo no la puso y no tanto me molestó la velocidad del tractor que a decir verdad me importa un pimiento.
Debo cultivarme mas en el arte de la insensibilidad y en el "todo da lo mismo", eso si, que sea siempre dentro de una reciprocidad, pero si a mi me llega ese momento de que todo me patina es que ya me importa una  nada, porque a mi lo que me afecta es lo que me interesa de verdad.
Alguien sabio dijo "lo que no quieras para ti no lo quieras para los demás" y eso debiera ser una máxima.
Como no hubo suficiente para culminar el día, un empleado de un servicio público gritando e insultando a una turista inglesa y yo,  aun en estado de abstracción por el tractor de la tarde, no reaccioné y no paré al tractor de la noche, lo que todavía me hace sentir peor, porque no es excusa.  Me declaro  culpable de no parar los pies al segundo tractor, porque para parar a este si me sentía facultada y no lo hice. En fin, me siento fatal.

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