Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada

jueves, 28 de febrero de 2013

Observada y observando...



A veces hay que desaparecer de un lugar para ver las cosas con claridad. Una observa y se sabe observada, pero eso no es ninguna novedad.
En ocasiones me pregunto,  que tan importante pueden ser los pensamientos que plasmo en este blog,  como para que algún que otro lector, en función de lo que lee, actúe de una u otra forma haciéndose notar.
Siempre me gustó pensar que esta página no la conocía casi nadie de mi entorno real ni virtual, salvo 4 personas contadas, pero no hay mas que poner un letrero de despedida y cerrar la puerta unos días, para ver saltar las liebres, que sacando sus propias conclusiones  reaccionan dejando a la vista sus cartas.  Muy curioso.
En fin,  pasa exactamente igual con la nieve. 


Una pasa toda la vida deseando ver nevar en su ciudad, donde no nieva  nunca y cuando tu mirada y tu mente mas lejos está,  el cielo decide a derramar sus lágrimas blancas sobre ella.  Nieve por todos lados, incluso en Barcelona donde la gente se regocija.
Estoy harta del mal tiempo, de toda esa  nieve que está cayendo, cortando las comunicaciones y las carreteras,   al punto que  creo que jamás  deseé tanto que llegue la primavera y esos veranos crispantes con sus mosquitos tigres que tanto desean mi sangre y que espero que este verano no me piquen.
Cuesta reconocer Barcelona bajo un manto de nieve, aunque todavía la hace mas hermosa.  Y es que la nieve, a parte de ser un auténtico fastidio, tiene la magia de hacer que todo sea mucho mas bonito y pausado. Si no fuera por estas fotos me costaría creer que nevó en Barcelona.
Algo si tengo claro, mi querida ciudad sigue siendo la ciudad de los prodigios, con su mar, con su sol, con su gente y con su nieve.....y la nieve sigue cayendo  sin cesar grrrr.

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