Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada

viernes, 11 de abril de 2014

No he pisado la arena





Ahora si, ahora si llegó la primavera.
El domingo pasado la celebramos grandemente. Hasta fiestas de Bollywood hubieron en Barcelona, con su lanzamiento de colores. Todo alegría y sol.
Llegaron las aves del sur a anidar en el árbol frente a mi terraza y sus trinos maravillosos. Llegó el sol de justicia, y también llegó el polen y con el polen, las alergias y mi próximo 53 cumpleaños. Es lo que hay.
En ocasiones es casi inevitable volver la vista atrás.  Situarse en mas o menos en la misma fecha, quizás sea porque  llega mi cumpleaños y es una fecha imposible de ignorar, siempre hay quien se acuerda de ella, aunque quisiera convertirme en invisible, pero no,  es imposible.
Y rebobinando en los meses, un año para atrás,  recuerdo que quien mas deseaba que se acordara de esa fecha, aun estando a mi lado, se olvidó. Solo el  "wasap", prolongación de su cuerpo, le alertó de tal acontecimiento  al leer mi mensaje de agradecimiento a todos los que ese día se  acordaron de mi, que fueron bastantes.
En esos días mucha gente estaba pendiente de mi, esa gente que te valora y te quiere con todo tu muestrario de defectos. Triste resultó pasar indiferente a quien tanto anhelabas que recordara ese día. Me recuerdo a  mi misma esperando que le llegara un mensaje divino que lo iluminara y   eso no sucedió hasta la noche, pero yo ya estaba más que desilusionada. Ese día lo mejor que me pasó fue el cariño que me daban los perritos, en los que no he dejado de pensar ni un solo día. Lo que esperaba fuera un cumpleaños feliz se convirtió en una desilusión más, de las que estaban por llegar.
¿Qué esto de los cumpleaños es una tontería? Probablemente si.  Yo soy la primera que olvida los cumples de los amigos a menos que lea un aviso en el face. Muchas veces ni  recuerdo el cumpleaños de mi propia madre si no fuera porque en mi familia que  saben lo despistada que soy,  me lo recuerdan sistemáticamente.
Que le voy a hacer; soy así de feliciana.
En realidad solo recuerdo los cumpleaños de tres personas de mi vida, hasta hace un año las mas importantes para mi. Hoy ya recuerdo cuatro,  todo un progeso.
El tiempo pasa y si es cierto, lo va curando todo, demasiado lento para como debería ser, pero las heridas cierran finalmente, hay acciones que mas que cerrarlas las cauterizan, cuando te tratan injustamente por puro rencor y rabia y hoy... hoy ni se ni quiero saber.
Los asuntos  trasnochados no deberían captar nuestra atención prolongadamente, pero es inevitable pasar por lugares asociados a recuerdos, perderse en el pasado y concientemene obligarse a  hacer un esfuerzo por regresar a la realidad y forzar a nuestra  mente a recordar lo que nos hizo daño, para no perderse en divagaciones y en temas que aun hoy cuesta creer que fueran ciertos, por lo surrealistas.
Ayer justamente lo comentaba con una buena amiga, porque  en todas las historias desagradables siempre hay algo positivo y yo perdí mucho, pero también en la desgracia conocí y gané la amistad de algunas personas que entendían muy bien lo que se siente cuando te pasa por encima un tractor, pues tenían las huellas de sus ruedas en su piel.
Y así, haciendo valoraciones de todo un año, me perdí por este blog de sensaciones y sentimientos y retrocedí en el tiempo por las mismas fechas de ahora, curiosidad morbosa por ver que sentía al leerme.
Que distinto pensaba, cuantas ilusiones y expectativas albergaba, cuantas despedidas.
Creo que me pasé despidiéndome de Barcelona unos tres meses. Mi lugar favorito para este menester, la playa.
Adiós palmeras, adiós rocas, adiós Mediterráneo....y en esos adioses muchas  lágrimas.
El goteo de despedidas con los amigos, como si me marchara a Marte y esa sensación extraña,  esas señales que no entiendes y que indican que algo no va bien y que el viaje iba a ser corto, tras largos años de anhelos.
fui a despedirme de Julio y me obsequió con sus maravillosas predicciones. Creo que  se equivocó por vez primera y fue la ocasión en que mas necesitaba que todo cuanto me dijo fuera verdad.  Y es que no podía ser tan perfecto, de hecho fue todo un caos, pero no hay mal que por bien no venga. Pobre Julio, por fin salió del hospital tras dos tediosos años de hospitalización, eso si es una desgracia realmente y no lo mío.
Y así leí mis escritos de antaño, mientras me dolía en el recuerdo todo lo acontecido poco después de mi cumpleaños. No se puede andar por un campo de coles, entre tractores y no sufrir daños.
A pesar de los pesares, me gustó leerme de nuevo, conseguir apartar el dolor y recrearme en lo que emanaba de mi en aquel tiempo y es que finalmente el amor reside en uno mismo. Lo que nos hace inmensos es la capacidad de sentir intensamente, da igual si te corresponden o no, aunque lo ideal es justamente que te correspondan, pero me temo que estas situaciones de correspondencia tienen duración limitada y fecha de  caducidad.
Luego el tiempo pasa, la herida duele cada vez menos. Regresé a mi  playa de la Barceloneta y le dije hola para siempre, esa misma primavera del 2013.
Poco después llegó el verano  y me descubrió un cálido sol de media noche,  no como el sol congelado  de Finlandia y al paso de las horas, entre cafés y música llegaba el  alba, con su otro sol recreado en rosas amaneceres. Pasaron días y noches, otoño e invierno y descubrí que el sol me seguía iluminando y que el invierno no se llevó su calor. Y mi bicicleta volvió a rodar por las calles de Barcelona. Mas tarde subí de nuevo a las montañas, esta vez mas amables y cercanas, al Montseny, donde ha  enraizado mi higuera y de nuevo vuelvo a ir a caballo entre el mar y la montaña, pero esta vez mas en la montaña que en el mar.
Hoy consigo mirar atrás y escribir estas letras sin que una sola lágrima moje mi teclado, supongo que conseguí perdonarme y perdonar, aunque de corazón creo que nunca sentí rencor, si no lástima y mucha tristeza por la injusticia y el machaqueo.
Quizás os preguntaréis porque escribo todo esto hoy? 
Sencillo, no consigo dormir, exceso de cafés en un día complicado de trabajo, donde no pisé la arena de la playa y donde me acaban de revelar un bombazo informativo que no se que repercusión  pueda llegar a traer en Chile.
Bona nit.




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