Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada

miércoles, 2 de octubre de 2013

Tu reflejo



Supongo que es difícil  aceptar que te descubran en manejos y embustes. Que te esfuerces en justificar, en negar lo que no se tiene ni  con pinzas .  Una mentira pequeña lleva  a otra mas grande y para sostenerla necesitas confeccionar mas mentiras, meter a mas personajes en la historia y ocurre que al final, eres incapaz de controlarles  a todos,  a tus mil mentiras y quedas al descubierto.
De pronto alguien, o quizás yo misma,  ponemos un espejo ante tu cara y mientras te narro el recorrido de unos hechos que por supuesto tu conoces,  empiezas a incomodarte al ver tu reflejo y el del desorden que siempre te acompaña.
Se te arruga el morrito y la nariz, esos gestos tan tuyos que aparecen cuando no dices la verdad y es que ya no eres capaz de reconocerte ante ese espejo, ni siquiera yo al mirarte puedo reconocerte. 
Tu te has ido hace unos meses, pero presiento que te marchaste hace ya algunos años.
Empiezo a pensar que bajaron unos anunakis y al estilo de "la invasión de los ultracuerpos", depositaron una vaina en tu cabaña y cuando te quedaste dormido, en medio de ese amasijo de edredón y sábanas, se adueñaron de tu cuerpo, pero dejaron náufraga tu alma y ahora vaga por algún lugar del bosque, observando todo el espectáculo de lejos y sin poder dar un grito, que me indique que la dejaste desnuda y  decirme que tu  no eres tu.
Y es que tu no eres tu. Tu no eres nadie. Tu,  ni nombre tienes. Sencillamente... no existes.
Y todo eso es lo que ves reflejado cuando yo te acerco el espejo. Por un momento acude a tu mente un vago recuerdo de quien vivía bajo tu piel, ese ser al que desterraste en pos de quien sabe qué.
Vuelves a fruncir la nariz, parpadeas poniendo ojos de tontito y una mueca asoma en la comisura de tus labios.  No sabes en que momento te perdiste, pero tampoco te interesa. Quieres vivir con rapidez, la gula te asalta.  Deseas comer todas las tartas de la confitería y no te importa romper el cristal del escaparate si es necesario para conseguir tus fines.Esta vez no calibraste bien y te has cortado.  Crees que merece la pena sangrar un poco, porque en el fondo,   sabes muy bien que vas a disfrutar el momento y evitas pensar  que luego tendrás una gran indigestión.
Vomitarás fuera todo lo que te sobraba y el vacío se adueñará de ti. Vuelves a mirar tu espejo y te das cuenta de que estás solo.
Como la bruja de Blancanieves que no podía soportar su reflejo , le has dado un puñetazo y el espejo se ha hecho añicos.
Ahora ya no te ves, solo el mundo ante ti. Tu alma vaga por el bosque y los lobos le impiden regresar al calor de la chimenea. Está helada de frío y de tristeza pues lo perdió todo. 
Tu te has apoderado de su cuerpo y de su piel, sigues asaltando confiterías sin reparar en las consecuencias, pero sigues estando solo.
Un último vistazo, intentando recordar como eras y no consigo verte en ti. Te haces cada vez mas pequeño. Giro hacia otra dirección y me alejo hasta perder tu imagen en el horizonte.


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