Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada

domingo, 7 de julio de 2013

1,2,3 caderas



Algunos sábados son excepcionales. He descubierto que el ejercicio físico es bueno para la mente y para el cuerpo y nada mejor que bailar.
En los últimos tiempos esta afición que hacía tanto tiempo había abandonado me da grandes satisfacciones y diversión.
Las clases de bachata de los miércoles han empezado a dar sus frutos y ya empiezo a soltarme la melena esta tan larga que tengo y ya,  sin casi poner atención  en lo técnico soy capaz de seguir los pasos a mi bailarín y hasta de contonearme sin verguenza y sin caerme de estos andamios que llevo por tacones.
 Resumiendo, que  bailar  me sienta fenomenal y regreso a casita feliz pero sin poder conciliar el sueño.  Tengo los acordes cubanos y dominicanos metidos en la cabeza. Os recomiendo mucho que baileis, es milagroso.
Y como no puedo dormir, me siento, abro el ordenador a ver que mensajes tengo y ............ ¡SorPresA!!, lo que menos podía imaginarme encontrar, un mensaje que consigue dejarme boquiabierta, sobretodo porque aun conservan esa facultad de sorprenderme, después de mil sorpresitas.
Aunque esta vez fue una bonita sorpresa, de las que hace tiempo me habían privado... es una pena, llega demasiado tarde y yo ahora sigo el ritmo  de la cumbia, la bachata y todo lo que me echen. Cualquier ritmo menos el que toquen con una gaita.
Hace poco tiempo algo así me hubiera hecho saltar de alegría, pero hoy  ¡bah! va a ser que no.
Me he descubierto una potencial bailarina y en cada vuelta que me dan descubro nuevas sonrisas y miradas que me sientan igual que si me regalaran mil rosas.  
No cambio esta alegría que siento ahora, por el drama, el patetismo y todas estas cosas que afortunadamente para mi  ya son pasado y cuyos flecos espero que desaparezcan de mi vida muy pronto.
1,2,3 caderas!

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