Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada

miércoles, 2 de noviembre de 2016

CUQUI - LO QUE NO QUIERO OLVIDAR


No podré olvidar el día que te acogimos. Llegaste a casa en un transportín. Luis te soltó en el pasillo y saliste asustada . Mi primer pensamiento fue que no eras un perro muy bonito, muy negrita y peluda, pero conforme avanzabas hacia el salón y salías de la oscuridad vi que eras preciosa con tus grandes orejotas de liebre Nunca antes había tenido un perro y me dabas algo de miedo.
Mis hijos estaban contentos, deseaban tener una mascota y  no te temían. 
Pronto me di cuenta de que eras un ser dócil, cariñoso y bueno, jamás destrozaste ni una sola zapatilla. 
Temía el momento de pasearte por la calle y que los otros perros se te acercaran, pero las dos superamos ese miedo, tu antes que yo ya que  aunque muy pequeña siempre fuiste brava.
No podré olvidar como me escondía en el descansillo de los ascensores y cuando te abrían la puerta y te dabas cuenta de que yo no estaba me buscabas como loquita hasta encontrarme.
No quiero olvidar como saltabas por encima nuestro de un sofá a otro como un conejo loco, provocando nuestras risas.
No podré olvidar como nos recibías contenta en la puerta al volver del trabajo, ni como eras capaz de detectar a Luis cuando iba por la calle todavía por el sonido de sus llaves y su forma particular de llamarte con chasquidos.
No podré olvidar que fuiste una perrita buena, casi nunca ladrabas, al menos que algún perro se nos acercara. En casa  jamás.
No podré olvidar esos paseos por el parque y los buenos amigos que hicimos tu y yo en todas esas salidas diarias. Esas largas y maravillosas charlas con mi querido amigo  Pepe que solo fueron posibles gracias a tu existencia y nuestro querido Soul que se fue antes que tu y que estoy segura de que te habrá recibido en el cielo con una gran fiesta.
No podré olvidar como mis hijos pasaron a abrazarte a ti cuando salían de la escuela y pasé a un segundo término aunque feliz al presenciar vuestra alegría al reencontraros los tres, finalmente, los tres erais mis niños queridos.
Voy a olvidar los últimos tiempos en los que tus facultades mermaron y ya no salíamos a la calle y día tras día me daba cuenta de que ya no eras muy consciente salvo en pequeños momentos, empezabas a irte de nuestro lado.
Han sido 19 años de una historia de amor a tu lado donde todos en casa te  idolatramos y mimamos hasta el último momento. Has sido una  perrita que todo lo que nos ha dado ha sido bueno, amor, risas, fidelidad.... hasta ese maldito día 31 de octubre a las 7 menos cuarto cuando tu corazón dejó de latir.
Nunca te podré olvidar, porque se que sigues aquí. Aún te noto caminando entre mis pies y hasta a ratos puedo percibir tu olor. 
Cuqui extraño que me marques orinando mis zapatillas como en los últimos días, jamás pensé que pudiera echar de menos esto. Tampoco podré ni quiero olvidarlo.

Te quise, te quiero y te querré

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