
Cuando se tiene el corazón partido, a caballo entre dos puntos muy distantes del mundo es difícil conciliar el alma. Se quiere estar en dos sitios a la vez, pero es imposible y se te hace una especie de nudo en el estómago.
Una se parte en dos, divide el tiempo entre el norte y el sur. Pasa de un plumazo del calor al frío, recorre los kilómetros necesarios hasta acabar con hipertensión y es que las dos partes del corazón están unidas por una goma elástica que se estira y se encoje y así sucesivamente una y otra vez.
Una desea irse para un lado, pero cuando esto se demora también se siente sosegada ya también quiere estar en el otro lugar, aunque sabe que se aproxima el día en que la separación será la situación normal aunque solo parcialmente.
Hoy no se que he sentido en realidad, necesito tiempo para digerirlo. Por un lado una clara tristeza, por otro lado un gran alivio y es que nada es sencillo en mi vida. Y las Navidades, puntuales como cada año, tienden a complicarme mas la vida si cabe.
Hoy tuve una noticia muy preocupante y seria pero me llegó ya solucionada, lo que no se si no es mas preocupante todavía. Me he sentido como la abuelita (ojo que no lo soy) a la que se le ocultan las cosas desagradables para que no le entre un yuyu, y solo se le cuenta todo cuando ya está superado. Y es que una no está acostumbrada a estas cosas, yo siempre he llevado la voz cantante y este tratamiento discriminatorio positivo me hace pupa.
Hace tiempo aprendí a dejar de llorar, después aprendí a no ponerme nerviosa por nada porque encima me salían rojeces en la piel. Me he acostumbrado a subir al último peldaño de la escalera y divisar el paisaje con cierta altura y con cierta lejanía y es que la salud mental es vital.
Hoy ni siquiera precisé subirme a un taburete, tenía clara la perspectiva con los pies en el suelo directamente y quedé callada, tranquila y pensativa, al punto que creo que he entrado en coma profundo y tras doce horas aun no he despertado.
El santo Job tiene un capitulo en la Biblia, porque yo no andaba por esos lares en aquella época.
Será que me hago mayor...en contra de mi voluntad.